He comenzado a leer ‘the pragmatic programmer’ y la verdad es que me está gustando mucho. El libro se hace facil de leer pues está estructurado en puntos cortos, de 2 ó 3 páginas que puedes leer sin agobiarte. Cuando tengo delante un texto largo en inglés la cosa se me pone bastante cuesta arriba, pero la manera en que está estructurado el libro es ideal para gente como yo que tiene un nivel de inglés regular.
La primera reflexión que me ha gustado está en el prefacio del libro, donde se reivindica el oficio de programador. Los autores dicen que si bien el desarrollo de software debe ser abordado con técnicas de ingeniería, existe un oficio de programador que no debe ser minusvalorado. En el libro se hace una comparación entre la construcción de catedrales en la edad media, donde las técnicas de ingeniería eran muy limitadas, con la ingeniería civil de hoy en día. Está claro que esta disciplina ha avanzado enormemente, pero cuando se visita una catedral de la edad media no dejamos de sorprendernos de lo buenos artesanos que la construyeron y de como su excelente labor ha perdurado todo este tiempo, por ejemplo la de los maestros canteros o vidrieros. Lo mismo pasa ahora cuando te haces una casa: el arquitecto puede hacer un proyecto fantástico, pero cómo no des con un buen albañil, con un buen carpintero y con gente que conozca bien su oficio lo tienes claro.
En desarrollo de software pasa lo mismo. Puedes tener un diseño fantástico de una aplicación, pero necesitas un programador que te la haga. Y como en todos los oficios hay programadores buenos y malos, y muchas veces es el programador el que marca la diferencia pues, igual que el resto de oficios, un buen programador es capaz de encontrar soluciones a lo que se hizo mal en el diseño. Un programador pragmático es aquel que se preocupa de su oficio, de estar al día, de mejorar continuamente en todas sus facetas profesionales – que son muchas – y que piensa lo que está haciendo cuando programa y no trabaja con el piloto automático puesto.
Es curioso que haya mucha gente que piense que los programadores son la escala más baja dentro de la profesión informática, y que muchos programadores intentan ser otra cosa pues piensan que de esta manera avanzan en la profesión. Sin software un ordenador es un trasto totalmente inservible y sin embargo el trabajo de programador esté tan poco reconocido, incluso dentro de la profesión.
Una vez me llamaron de una tienda de ordenadores para comprarme un programa para un señor que les habia encargado un ordenador con uno de mis programas, pues este señor decía que lo que quería era mi programa. El de la tienda no sé que ganó con el ordenador, seguro que más que yo con el programa, pero aquello me llenó de satisfacción.